EL CHE GUEVARA
OMNIPRESENTE EN LA HISTORIA
Cada vez que las cámaras de televisión –o las de los
teléfonos móviles– apuntan a la muchedumbre en alguna manifestación alrededor
del mundo, tarde o temprano, irrumpe la imagen del Che Guevara, más precisamente
aquella instantánea que tomó el artista Alberto Korda una tarde de 1960 e
inmortalizó la figura del revolucionario argentinocubano. Como el cadáver de
Evita Perón, que fue rehén de un triste peregrinaje por el poder de turno,
apropiarse de los símbolos es una operación que ha hecho tanto la derecha como
la izquierda. El Che y su mito, que produce un ambiguo magnetismo, han sido
botín tanto de detractores como de fanáticos, con un impudor casi obsceno.
Por estos días, dos libros publicados en Estados Unidos, y
ambos a su modo, como las cámaras de televisión, apuntan a la figura del Che.
El del periodista cubano Alberto Müller, Che Guevara: valgo más vivo que muerto
(Editorial Biblioteca Nueva), da una especie de plano general sobre el desastre
que fue la campaña del guerrillero en Bolivia, donde finalmente sería capturado
y asesinado. El libro de Martín Guevara, A la sombra de un mito (Alexandria
Library), sobrino del revolucionario, en cambio, da una mirada íntima que echa
raíces precisamente en cómo es lidiar con un muerto tan célebre en la familia.
COMO EL CADÁVER DE EVITA PERÓN, QUE FUE REHÉN DE UN TRISTE
PEREGRINAJE POR EL PODER DE TURNO, APROPIARSE DE LOS SÍMBOLOS ES UNA OPERACIÓN
QUE HA HECHO TANTO LA DERECHA COMO LA IZQUIERDA
“El 3 de noviembre de 1966 llega el Che Guevara a La Paz,
Bolivia, con la identidad de Adolfo Mena, un economista uruguayo. La última
etapa de su vida biológica como revolucionario comenzaba preñada de
contradicciones y avatares de dudosa credibilidad”, escribe Müller y el lector,
alertado de que lo que viene es una aventura trágica a la que no le faltarán
traiciones y una perseverancia ciega hasta enfrentarse con la muerte, entra de
cabeza en los entretelones de esa Historia que siempre se escribe con mayúscula.
Guevara vive con la necesidad emocional de borrar de su mente todos los
contratiempos del desastre revolucionario en el Congo y dejar atrás sus
diferencias con Fidel Castro por la dependencia de la Unión Soviética, sostiene
Müller, quien es abogado y ex profesor de ética periodística en la Universidad
de Miami.
En cada uno de los capítulos de Che Guevara: valgo más vivo
que muerto el autor cubano reconstruye los pasos de Guevara de manera razonada,
con datos basados en una investigación profunda, dando al lector la idea de que
los hechos del pasado también son inestables como el presente. Müller revela
las conjeturas que rodearon a la epopeya guerrillera en Bolivia, pero luego las
descarta, ya que entiende muy bien que toda crónica en la biografía de un
hombre son los hechos, pero también lo que pudo ser, la oportunidad
desperdiciada.
Alberto Müller fue parte del Movimiento 26 de Julio, pero
luego del triunfo de la Revolución en 1959 se alejó de Fidel Castro y se unió a
la resistencia contra el gobierno. En vísperas de Bahía de Cochinos fue
detenido y pasó 15 años en prisión. Sin embargo su libro no destila
resentimiento. En más de un sentido, es un trabajo periodístico justo, que no
carga tintas. Cuando Guevara se adentra por última vez en la jungla se sabe un
hombre enfermo, disminuido, y en un abandono desolador.
“Llegamos a La Habana, capital de Cuba, el día del cumpleaños
número treinta de mi padre. Cuando bajamos de la escalerilla vi sobre el carro
de las maletas por primera vez en vivo y en directo a un descendiente de
africanos”, confiesa Martín Guevara, que al igual que su tío nació en la
Argentina, en el primer capítulo de A la sombra de un mito. Hasta ese momento
el sobrino del militar tiene diez años y jamás ha escuchado nada sobre el Che. Todo
en la isla le parece extrañamente mágico.
Pero aunque Martín sea un niño, no obstante, a los pocos días
de estar en la ciudad siente que hay un trato privilegiado hacia él y su
familia. La vida en la que es su primer residencia, el antiguo “Habana Hilton”,
ahora rebautizado “Habana Libre”, contrasta con la de la calle, con la del
ciudadano sin atributos de linaje. En la escuela los niños repiten hasta la
Secundaria Básica: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.
Martín se da cuenta de que su apellido arrastra un complejo
peso. Entonces se pregunta cómo sería estar a la altura de su apellido, de lo
que se espera de él. En la adolescencia –el autor vivió 12 años en Cuba– la
fantasía de romper con la tradición lo seduce, pero otras veces parece
ahogarlo. Su libro no es despiadado ni condescendiente con su tío, más bien lo
que parece dejar en claro Guevara es que lo suyo es un testimonio. Aún así, su
voz podría ser una primera persona del plural de una generación (o dos) que
creció con la imagen de un hombre contradictorio, que estudió medicina pero
abrazó tempranamente un fusil. Más allá de las polémicas sobre su figura, lo
cierto es que ambos trabajos han sido escritos con honestidad intelectual, una
condición necesaria cuando se trata de individuos que están ligados a hechos
relevantes de la historia contemporánea como lo es la Revolución Cubana.
‘Dos autores dialogan sobre sus libros, sus vivencias y la
Cuba actual’, con Alberto Müller y Martin Guevara, jueves 8, 7 p.m. en el
Instituto de Estudios Cubano y Cubano-Americano de la Universidad de Miami
(ICCAS), Casa Bacardi, 1531 Brescia Ave., Coral Gables, (305) 284-2822.
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una información de esos que cambian la historia pero jamas mueren de rodillas.
ResponderEliminarExcelente informacion, sigue asi.
ResponderEliminarEL CHE ES UN LIDER HASTA UN PUNTO
ResponderEliminarErnesto el che guevara es un hombre que dio su vida por la revolución que buscaba con convicción no hay duda de ello
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